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Cómo conservar el kéfir

Paso a paso
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Cómo conservar el kéfir

Desde la cordillera del Cáucaso nos llega el kéfir, un comida fermentada que cada vez ha ido ganando terreno en el mundo occidental. De aspecto similar al yogur, sabor ácido y textura cremosa, este alimento contiene múltiples nutrientes y propiedades beneficiosas para nuestra salud. Es perfecto para tratar problemas digestivos, mejorar la salud de nuestros huesos o combatir infecciones bacterianas de manera natural. Es muy fácil preparar este fermentado en casa, aunque para ello necesitarás obtener previamente los gránulos, es decir, las pequeñas levaduras y bacterias que necesitarás para mezclar con proteínas, azúcares y grasas que darán lugar a tan beneficiosa bebida. ¿Quieres saber cómo conservar el kéfir? Entonces, presta atención al siguiente artículo de unCOMO ya que, a continuación, te lo explicamos todo sobre esta bebida fermentada y su conservación.

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Instrucciones:
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El kéfir es un alimento probiótico, que puede comerse o bien tomarse como una bebida, que está fermentado y resulta muy beneficioso para nuestro organismo. Su origen se encuentra en el este de Europa y su nombre tiene su origen en la palabra "keyif" que en turco significa sentirse bien y que ya nos indica lo mucho que nos puede ayudar esta bebida para mantener en buen estado nuestra salud. Entre sus beneficios destaca la ayuda que nos aporta para tratar problemas digestivos, su poder de combatir infecciones antibacterianas, las propiedades que nos aporta para mantener saludables nuestros huesos, el tratamiento de asma y alergias o, incluso, es óptimo para todos aquellos intolerantes a la lactosa. Toda una maravilla.

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Tanto para hacer kéfir de leche como de agua se tienen que localizar sus granos, formados por el cultivo de levadura y bacterias lácteas. Su aspecto es blanquecino y su textura rugosa, similar a la de la coliflor. Los podrás conseguir en una tienda de dietética o en una especializada en productos del este europeo.

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Para preparar bebida de kéfir en casa necesitarás: 1 o 2 cucharadas de granos de este alimento y dos tazas de leche. La elaboración es muy sencilla, tan solo tienes que seguir estos sencillos pasos:

  • Coloca los gránulos dentro del recipiente donde vayas a prepararlo.
  • Añade la leche dejando unos 2 o 3 centímetros del recipiente libre.
  • Tapa el recipiente y deja que repose la bebida entre 12 y 36 horas.
  • Después cuela la mezcla para que tan solo quede la bebida líquida y desecha los granos usados.

¡Listo! Sencillo, fácil y muy nutritivo.

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Si quieres conservar los granos del kéfir, toma nota. Para conservar entre 4 o 5 días consecutivos a la compra, simplemente será suficiente con colocar la preparación en la nevera. Eso sí, piensa que a la hora de prepararlo el proceso de fermentación será más lento, ya que en la nevera se enfriarán los nódulos, por lo que será necesario colarlo antes de tomarlo.

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Para conservarlo de 8 a 10 días, puedes guardar los gránulos de este probiótico utilizando el método húmedo. Consiste en pasar los granos por agua para limpiarlos bien y, después de enjuagarlos, deberás colocarlos en un recipiente con agua mineral, sin leche, y colocarlos en la nevera.

Pasados los 8 días podrás preparar este alimento reactivando los granos. ¿Cómo? Es simple. Prepáralo mezclando este probiótico con leche y deja que fermente entre 2 y 3 días, en lugar de colarlos a diario. Si pasan más de 10 días antes de usarlo no pasa nada, pues no se estropean, eso sí irán perdiendo sus propiedades progresivamente.

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Si quieres conservar el kéfir por un largo periodo de tiempo (de 12 a 18 meses) deberás hacerlo en seco. Enjuaga los granos con agua para limpiarlos adecuadamente y después extiéndelos sobre paños de cocina o papeles absorbentes para que se sequen completamente durante 2 días. Deberán estar en un lugar ventilado para el secado.

Cuando estén secos, envuélvelos en papel y recúbrelos con papel de aluminio antes de guardarlos en un lugar seco y fresco. Cuando quieras usar este alimento deberás sumergir durante una noche los gránulos previamente en agua a fin de que se rehidraten. Al día siguiente, escúrrelos y deja que fermenten junto a una pequeña cantidad de leche que deberás ir aumentando cada día progresivamente hasta obtener la cantidad deseada.

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¿Se puede congelar el kéfir? La respuesta es sí. La congelación es otro método de conservación de este producto. Antes de colocarlos en el congelador, deberás limpiarlos bien mediante agua y colocarlos, después, en un bote hermético pequeño. Debe ser pequeño porque este bote deberá ser introducido en otro recipiente mayor. De este modo el frío no hará daño a los granos de este alimento probiótico.

Cuando vayas a usarlos, deberás sacar los botes del congelador y dejar que se descongelen a temperatura ambiente. Puedes sumergirlos en agua tibia para ir algo más rápido. Una vez descongelados, mézclalos con un poquito de leche para que fermenten lentamente, y ve añadiendo más día a día hasta conseguir el volumen deseado.

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Ahora que conoces las propiedades del kéfir, cómo prepararlo y cómo conservarlo, no dudes en empezar a disfrutar de todos los beneficios de esta bebida fermentada procedente del Cáucaso.

Si te ha gustado conocer cómo conservar el kéfir, puede que también te interese este artículo sobre cómo saber si el kéfir está malo.

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Jose
Genial, yo he empezado mi andadura con el kefir y me a servido de mucha ayuda, mi enhorabuena, gracias

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